Tras la llegada del verano y con él, el calor, comienza la operación moreno. Toca ir a la playa para coger ese "colorcito" para estar más guap@.
Comienza el ritual, sacar del armario todos los trastos necesarios para ir a la playa, bikini, bañador, toalla, chancletas, crema protectora, y cuando toque balón de playa, rastrillos, palas... Segundo paso, ir a la playa, aguantar las colas y encontrar sitio para aparcar, en mucho casos misión imposible. Pero bueno, finalmente has conseguido llegar, lo llevas todo y has aparcado.
Paso número tres, toca encontrar un sitio para colocar la toalla, difícil misión, todo está lleno de viejos y niños jugando a las raquetas, pero tras media hora de busqueda encuentras un sitio con toda la arena mojada pero que te servirá para el ratito que vas a estar, ya que casi se ha ido el sol porque has tardado tres horas desde que saliste de casa hasta que te has sentado al sol.
Para colmo no te acuerdas de echarte la crema solar que traias y encima te quemas toda la espalda, con lo que no podrás apoyarla durante una semana, sin contar el dinero que te tendrás que gastar en aftersun. Y si no te quemas pues parecerá que no has ido a la playa porque no te ha cogido nada el sol.
Conclusión, una tarde de playa nunca es lo que uno espera, pero siempre volvemos a ir el siguiente día que sale el sol, para que de comienzo de nuevo el ritual.
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domingo, 22 de junio de 2008
IR A LA PLAYA SIN EXITO
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