Ayer fue 7 de julio, San Fermin para aquel que no lo supiese. Nueve días de juerga en Iruña (Pamplona), mucha gente, mucho extranjero, mucho borracho y más gente.
Semana de San Fermín, un día cualquiera 7:57 de la mañana, los toros están esperando a que se abra la puerta para ir al calvario y lo que será su muerte. Un montón de mozos esperan a que salgan los toros para salir corriendo y con un poco de suerte salir vivo.
El toro espera, finalmente suena el cohete y se abren las puertas, el toro se asusta, debe correr y llegar cuanto antes a la plaza, los mozos le provocan y le pegan con periódicos enrollados. Sigue corriendo, se lleva por delante a un par de corredores, no queriendo, sino que se cruzan en su camino y le provocan, el solo se difiende como sabe.
Por fin, llega a la plaza, lo ante posible se mete en la puerta, y espera triste a que llegue la tarde, la hora del final, de la mayor tortura animal, a la que se le llama fiesta popular. Le clavarán banderillas, y le haran correr para finalmente clavarle un espada que lo matará poco a poco para luego arrastrarlo por la plaza como si de un trofeo se tratara.
Fiesta nacional, así lo llaman, ver morir a un animal, cuando antes lo han torturado. Las fiestas populares se pueden cambiar si son una injusticia, ¿acaso la ablación no es una tradición en muchos paises musulmanes?, ¿Y por eso hay que permitirla? No, por favor, seamos justos, hay cosas que ahora no están bien cuando antes eran de los más normal.
NO A LA TORTURA ANIMAL!
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martes, 8 de julio de 2008
UNA DE TOROS
Lo escribe
Marta Rodríguez
A las
17:49
Sobre reflexión, tradiciones
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